Revista Paula , 4 de Febrero 2012
Imagina que decides separarte pero tu marido se niega a dejar la casa que compraron juntos. O al separar los aportes económicos, no les alcanza para mantener dos hogares y el mismo estándar de vida. ¿Seguirías viviendo con él en piezas separadas? En Chile están creciendo las parejas que ocupan esta fórmula después del quiebre. Y esto es lo que sucede puertas adentro.
Tendencia en alza
Estar separados pero bajo el mismo techo, es una fórmula que en Chile ha comenzado a ser cada vez más frecuente. No hay cifras oficiales que lo cuantifiquen, pero expertos en separaciones han detectado un aumento. Uno de ellos es Ricardo Viteri, fundador de la agrupación Separadosdechile.cl. “En el último año apareció esta situación, que es inédita. Entre enero y junio de 2011, 12% de las consultas correspondieron a parejas que están separadas de hecho, pero siguen viviendo juntas. Es una tendencia en alza. Entre agosto y noviembre de 2011, volvimos a hacer la medición y las consultas de parejas separadas bajo el mismo techo había subido a 18,8 por ciento ”. Según lo que ha podido apreciar, las razones que esgrimen para seguir viviendo en la misma casa son principalmente económicas. “Se han separado de mutuo acuerdo y tienen claro que no quieren seguir siendo pareja, pero están pasando por un mal momento económico como para sostener dos hogares. Muchos han comprado departamentos o casas con aporte de ambos y ninguno de los dos quiere dejar la casa”, explica.
Una prestigiosa abogada de familia consultada por Revista Paula , también ha percibido un aumento de estas situaciones. “No es algo masivo, pero se está dando con más frecuencia. He visto parejas que llegan a tramitar el divorcio tras cuatro años de vivir separados en la misma casa: cada uno hace su vida, separan los espacios y los tiempos con los niños. Para mí, es una forma de postergar lo inevitable: uno de los dos tendrá que salir tarde o temprano de la casa”, dice la abogada.








